Saturday, May 18, 2013

En defensa del derecho a la burla y la opinión


Google acaba de borrar una imagen de Nicolás Maduro rockambolero y gruñón, según agencias de prensa la Compañía alega, y cito:
“Cuando nos enteramos de un error o de un resultado ofensivo, lo evaluamos atentamente para asegurarnos de que nuestros usuarios puedan obtener siempre las respuestas mas relevantes a sus preguntas”
No sé cuál es la “respuesta más relevante” para los CEOs de Google, que además, no me importa. Por otra parte, no me gustan las censuras de ningún tipo, y las autocensuras mucho menos. Ningún presidente legítimo tiene derecho a subirse sobre los hombros de nadie, mucho menos un político que ha roto los mínimos estándares de legitimidad frente al poder. Los hombres no somos diferentes en estatura con respecto a Dios, somos iguales.
Quizás algunos tengan un poco mas de dinero, o bastante, y otros una posición privilegiada ante determinados mecanismos sociales. Pero ante la ley somos iguales. Y ya que abundan tantas imágenes distorsionadas de tantos seres pequeños pues también la de estos que intentan subirse como aves de rapiña sobre la de los demás tienen que existir.
Así, aquí la dejo. Para gustos y disgustos de quien quiera… y a pesar de todos los pesares.
¡Amén!

Friday, May 10, 2013

El “emigrante interno” en Cuba


En Agosto del 2012 fui a New York, estuve cinco días recorriendo Manhattan, Ellis Island y la Estatua de la Libertad, “Lady Liberty” como la conocen los americanos. Son lugares que se han convertido en un ícono en el mundo. Sin embargo, lo que me tocó la fibra mas íntima en mi viaje a New York fue la mañana que pasé en Ellis Island.
Para aquellos que no conozcan el significado de esta pequeña isla solo diré una cosa: los emigrantes de todas partes del mundo que buscaban y añoraban la tierra prometida, América, el primer punto en suelo americano que plantaban sus pies era esta pequeña isla, de frente al mar y enclavada a la entrada majestuosa de Manhattan, donde se yergue hoy el Museo del Emigrante. Y es así que, aquel día de Agosto, viajé no solo a una isla, también viajé en el tiempo sin necesidad de la teoría de la relatividad y de Einstein.
Los rostros que me miraban desde las viejas fotos me hablaban un lenguaje conocido, conocido para mí porque yo también soy un emigrante, y ese emigrante se veía allí mismo, en aquellas paredes, rodeado de aquellos objetos llenos de una historia personal diferente pero parecida.
No era el mismo tiempo, ni el mismo lugar, pero emigrante al fin. Los rostros me lanzaban un grito que yo conocía muy bien, una ilusión que podía transformarse en lamento en algún momento por alguna desdichada casualidad. Yo no creo en las casualidades.
Esa foto en el encabezamiento del post es de allí. De aquel sagrado lugar que me trajo tantos recuerdos cercanos, diferentes, pero iguales a la vez. El hombre con la maleta pudiera haber sido yo, o quizás aquel niño levantando el pesado bulto entre sus pequeñas manos.
Hay pensamientos que se conectan por la perfecta temporalidad de su sucesión. Leyendo hoy un libro de Hanna Arendt que se llama “Eichmann en Jerusalen” – que recomiendo a todos – me encontré con una frase que se “enlazó”, no entiendo aún ni comprendo por qué ni cómo. ¿Dios?
Arendt hablando del juicio de Eichmann y de los horrendos crímenes ocurridos en Alemania con la complicidad de la inmensa mayoría de la población nativa durante el nazismo mencionó un término audaz: “emigrante interno”. Y lo definió tomando prestada la explicación que Hermann Jahrreiss da en su “Informe general de todos los defensores” ante el tribunal de Nuremberg. Jahrreiss explica ese término de la siguiente manera:
“… como exiliado entre las gentes de su propio pueblo, que vivía rodeado de una masa animada por una fe ciega”
¿Entienden ahora la conexión sigilosa, tenue, casi cómplice entre mis recuerdos de Ellis Island, mi condición física de emigrante y el libro de Arendt?
¿No?
Los cubanos hemos vivido 54 años en una sociedad “rodeada de una masa animada por una fe ciega” como dice Jahrreiss, y la gran mayoría del pueblo ha decidido ser un “emigrante interno”. Y es así, entonces, como usted puede ver esas imágenes donde una pandilla de facinerosos asaltan mujeres con una flor blanca en sus manos, o irrumpen violentamente en las casas de los disidentes, o les tiran piedras y huevos y le gritan “gusano” – otro termino nazi, ¡qué casualidad! - a todo aquel que se atreve a emitir una opinión ligeramente diferente a la oficialidad autoritaria, al discurso público, a la voz estridente del caudillo en la tribuna.
Si se detiene y mira alrededor de esa pandilla usted verá a esa inmensa masa de cubanos impávidos, que observa y calla. No protesta, ni dice nada por la salvajada, se esconde internamente, huye, escapa, emigra hacia su interior como lo hacían los alemanes durante los años de Hitler.
Miro entonces las fotos del Museo de la Emigración en Ellis Island y el mensaje oculto que me transmite los ojos tristes de un niño con el bulto de ropa, de la madre sosteniendo con su mano al pequeño mientras agarra con la otra sus pocas pertenencias en este mundo, y la sonrisa enigmática del hombre con su maleta me presenta un significado muy diferente.
¿Cuántos cubanos ya han “emigrado hacia su interior” en Cuba?
Los que piensan que alcanzaron esa categoría en el momento que en una balsa, o en un avión, o por cualquier otro caprichoso medio escaparon del cerco hostil de la “fe ciega” de Jahrress se equivocan.
Hace mucho miles y millones de cubanos viven en ese “exilio interno”. Se fueron de la realidad, escaparon del cerco, o al menos se esconden silenciosamente detrás de una mirada perdida, que no ve, que no oye, que no habla.
Cuba y los cubanos hace mucho viven en ese mismo “exilio interior” de que me hablaba el libro de Hanna Arendt. Alguien ya dijo antes que yo que para poder entender bien el presente hay que estudiar o leer o conocer el pasado.
¡Cuán Cierto!

Saturday, May 4, 2013

Lobotomía Chavista


“Cuando crezcas, descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías”  -  Pablo Neruda
Esta fue la respuesta que le di a un comentario en Twitter de un chavista, lo pueden ver ahí en la copia de la imagen que logré sacar de la pantalla de la “conversación” de esta persona conmigo. Digo conversación, pero debería poner comillas de oficio. Si se fijan bien lo único que hizo este señor fue copiar y pegar tres veces algo que ya me había dicho… ¡ah!, y le había dicho a otros.
El nombre de la persona no importa, tampoco importa la cuenta Twitter ni el átomo de “inteligencia” que pudiera esconderse detrás de ese avatar y de esa cuenta. Como mismo le dije en la respuesta, con el mediocre libreto no lograría vender nada en ninguna parte.
¿Qué cuenta esta persona? ¿Qué forma de responder es esta? ¿Cómo es posible que a esta altura del siglo XXI existan seres como este señor?
Yo no puedo creer, ni entender, ni por muy descabellado que tenga el día pensar que él mismo se crea lo que me responde… tres veces, ¿o sí?
Si decir semejante tontería sobre la agresión de los “parlamentarios” chavistas en la Asamblea Nacional a los de la oposición ya es un insulto a la inteligencia, repetirlo tres veces es enfermizo y dice algo más de los “argumentos” de esta bancada de gamberros virtuales.
Alguien dijo, creo que fue Santo Tomas de Aquino, que la iteración era Divina, pero hablaba de la iteración del pensamiento lógico y de la presencia omnisciente de Dios, no de una estupidez. Si decir una vez una tontería es esa estupidez necrológica, repetirla tres veces  es mas que un sin sentido una soberana idiotez. ¿O no?
¿Es que el chavismo está practicando entonces la lobotomía?
Decirlo con tiempo para acudir con la denuncia a las más importantes organizaciones de siquiatría del mundo: la norteamericana, la francesa y la inglesa, con amplia experiencia acumulada. La lobotomía ya no se practica en el mundo, está prohibida.
En 1928 el doctor John Fulton realizó las dos primeras lobotomías a chimpancés: ninguno sobrevivió. A partir de entonces otros, por décadas, intentaron hacerla e hicieron, todos con desastrosos resultados. Hoy la lobotomía se considera un barbarismo en la historia médica de la siquiatría.
Dicho todo esto, ¿lo hace el gobierno de Venezuela con estos tuiteros?
No me burlo gratuitamente. El señor tiene unos cuantos cientos de seguidores. Por Dios, ¿cómo es posible? Y además, ¡qué lenguaje! ¿En que idioma hablan estas personas?
Y es así que, a la luz de este simple guiño en Twitter, puedo llegar a “comprender” (ni modo) por qué agredieron salvajemente a parlamentarios opositores en el seno de la Asamblea Nacional de Venezuela, entre ellos a una mujer, María Corina. Puedo entender (ni modo) el rostro de pandillera de mala catadura de la señora Ministra de Prisiones. Por cierto, nunca había oído eso de “ministro” para las prisiones. Pero viendo el lenguaje, el rostro de odio y la vitriólica masculina postura de este personaje pienso que tiene muy bien merecido el lugar dentro de la escalera de poder del chavismo. Nadie merece mejor estar sentada entre los presos que esta figura de “El Sueño” de Gustave Courbet.
Salvajada, sí. Ignorancia, también. Idiotez, elevada a la millonésima potencia.
¿Cuánto más tendremos que presenciar entonces?

Sunday, April 28, 2013

El espejismo de internet en Cuba



Acabo de leer un artículo de Eric Schmidt, CEO de Google, donde predice, con cierta presunción de prestidigitador virtual, que en el 2020 todos los que nos llamamos humanos tendremos una conexión física o virtual a internet. Por supuesto, yo no conozco al Sr. Schmidt personalmente y no tengo forma de poderle hacer algunas preguntas necesarias después de leer su artículo, y saber que las leería y contestara entiéndase. Vivimos en realidades diferentes, es lo más que puedo decir. Pero puedo cuestionar lo que él escribió esperando que el libro donde hace sus vernáculas predicciones salga a la venta y lo pueda leer, para ver si logra contestar algunas de mis preguntas.
Pero en otra secuencia de pensamientos se me antoja también que lo que Eric Schmidt predice es solo ese espejismo de su elevada estatura sobre nosotros, simples mortales. Después de todo él, a diferencia de muchos de nosotros, viaja en la clase ejecutiva de los aviones - si es que no posee uno -, no se reúne con los Mursi de Etiopía ni los Botocudos de la Amazonia, no tiene el temor de morir lapidado por un tribunal de Irán ni enfrentar actos de repudio del gobierno cubano por solo levantar una flor en su mano.

Las prioridades del Sr. Schmidt en los momentos que hace estas declaraciones pueden ser vender muy bien su preciado libro, e incluso podemos hasta predecir que el buen señor conceda lo ganado de esa venta a alguna causa de caridad en algún lugar en el mundo... para después presentar su correspondiente contribución a la caridad pública en su reporte al fisco del año, entiéndase.

No estoy siendo cínico. Cada persona piensa, desgraciadamente, como vive y el sr Schmidt no conoce lo que es el hambre en África, ni una cárcel en Bahréin o un confinamiento en solitario en una cárcel en Cuba. Y para decir todo lo que pienso sobre las declaraciones del famoso CEO, tengo que decir que hay demasiadas cosas de qué preocuparse en este mundo real con 4.6 billones de seres humanos sin internet, casi el 68% de la población de este planeta, como para que nos estemos preocupando por el mundo virtual de su famosa compañía. 

Pero por otra parte este señor le sirve en bandeja de plata a un espejismo que los cubanos estamos sufriendo en estos días: el espejismo de internet en Cuba.

Ya se sabe toda la historia del cable ALBA-1 entre Venezuela y Cuba. No voy a hablar de eso, hay suficiente páginas virtuales dedicadas al asunto como para ir a Google sin necesidad del Sr. Schmidt y buscarlas. Pero es importante hacer algunas aclaraciones a ambos lados del espectro político del problema cubano: la dictadura.

Los voceros del gobierno cubano insisten en achacarle al embargo y al atraso técnico la baja conectividad a la red de redes. Ya sabemos que en virtud de internet, y gracias a ella, el castrismo ha ganado el campeonato de las quejas internacionales sobre el embargo. Suponiendo que esto fuera así, ¿cómo se explica las horas de privilegio de voceros oficialistas en las redes sociales, su velocidad en sus conexiones y el acceso continuo a internet de estos depredadores de opinión?

Y sobre el embargo, ¿qué respuesta se le da a la decisión de permitir que las compañías de telecomunicaciones hagan negocios con Cuba por parte de la Administración Obama? Los términos del embargo no funcionan en este asunto de las telecomunicaciones. El pueblo de Cuba desconoce abrumadoramente esas declaraciones y decisiones ejecutivas de la presidencia de Obama, pero el mundo tiene a Google y puede buscarlo ahí sin necesidad del Sr. Schmidt y muchos gracias a él. Por supuesto, están los que nunca buscan nada, de esos no vale ni la pena gastarse un segundo de tiempo útil.

Y en cuanto al cuento técnico. Sí, existe atraso tecnológico en las redes de telecomunicaciones de Cuba para hacer llegar al usuario final internet con los estándares actuales de velocidad de dicha red. Las redes telefónicas en Cuba no resistirían el tráfico de internet, aún cuando Cuba cuenta con una pobrísima cobertura de computadoras domésticas en su población común, esa que muy poco se asoma al mundo virtual. Hay que agregar, además, que las redes de telecomunicación de la capital cubana también difieren abismalmente de las del resto del país en tecnología, cobertura y servicios. Todo esto es cierto, sin embargo, ¿es ese el real escollo para internet?

No, en lo absoluto. La respuesta real es que el gobierno cubano NO QUIERE invertir en el sector de las comunicaciones para llevar internet al usuario final. Es estrictamente la voluntad política lo que detienen las inversiones tecnológicas en Cuba. Y de hecho sus autoridades han recordado más de una vez que, internet y el mundo virtual, tendrá "un uso social" y punto.

¿Que significa "uso social"? 

Inversión en universidades, clubes de computación, escuelas tecnológicas y sector educacional, determinado sector productivo, periodismo que en Cuba significa oficialismo, y sectores de la política oficial del gobierno. Es decir, todos los lugares donde puede internet ser monitoreada, vigilada, censurada… pero NADA en el sector privado, en la población.

No se puede olvidar además, hecho importante, que hace dos años el gobierno de Cuba le compró a la compañía italiana que tenía una parte de ETECSA (monopolio de comunicaciones del país) el porciento que tenía para tener el monopolio ABSOLUTO de las comunicaciones en Cuba.

Este último paso viene a demostrar a las claras que el gobierno de Cuba NO QUIERE inversiones extranjeras en el sector, factor determinante para modernizar el país y hacer llegar a los cubanos internet. Como se ve, es VOLUNTAD POLITICA lo que detiene a la red de redes y no inversión, tecnología, ni embargo. ¡Fin del mito castrista!

Ahora volvamos al otro lado del estrecho virtual de la Florida: el sector disidente. Aquí también nos llueve sobre lo mojado en los espejismos.

Hay un grupo de disidentes virtuales que restringen su accionar a las redes y al mundo tecnológico. Quiero aclarar antes de seguir en este punto, y en orden de eliminar suspicacias, que yo soy informático y veo con mucha simpatía el conjunto de cubanos que ofrecen la alternativa real al mundo falso inmutable del oficialismo. Pero de ahí a pensar de que internet sería el factor decisivo para la liberación del cubano va un enorme trecho. No es, ni puede ser, una prioridad en ninguna agenda.

Las tecnologías pueden ser usadas para alcanzar la libertad, pero también para esclavizar y ahogar el grito de libertad. Es la forma de utilizar el sector tecnológico lo que determina su utilidad porque son herramientas... PERO NO PUEDEN SER EL FIN.

Veo con verdadero asombro que hay un grupo de cubanos que claman por internet otorgándole un papel divino al logro de la libertad espiritual, social y política del ciudadano puntual cubano. Les recuerdo que lo esencial es lograr la libertad porque las tecnologías son solo mecanismos transmisores de esa misma estructura social, espiritual y política de cualquier país.

Yo se que internet y la tecnología es un mundo asombrosamente atractivo, vamos, es mediático y glamoroso, pero me causa filosófica tristeza ver que se levanta el altar divino a la virtualidad en vez de luchar por el altar humano a la libertad del individuo como ser puntual físico.

Sí, SOMOS+ los que creemos que Cuba sería mejor sin Castro, pero SEREMOS- si invertimos las prioridades, nos dejamos deslumbrar por solipsismos tecnocráticos y sucumbimos en lo alto de la torre como Segismundo, el héroe de Calderón de la Barca. Sucumbiríamos al mismo sueño tecnocrático del que nos habla el Sr. CEO de Google pero en un universo político y social distinto.

Hay que retornar a la esencia del asunto cubano, la dictadura de Cuba, que no es un tecnicismo ni habita un mundo virtual y replantearse los objetivos esenciales.

No se puede luchar por una libertad tecnocrática sino existe una LIBERTAD REAL.


Saturday, April 20, 2013

El mar que nos separa


No, no tiene que ver con las fronteras marítimas de nuestro país, Cuba. Tampoco voy hablar de esos magníficos escritos de Hemingway sobre sus aventuras en las aguas del Caribe, ni la de su conocido viejo en el mar que rodea nuestra isla. No voy a hablar de la geografía acuática que separa Miami de La Habana, donde tantos cubanos han perdido la vida en una desventurada travesía hacia la prosperidad y la libertad.
Hay un mar mas allá de las aguas, de las coordenadas geográficas, físicas, de nuestro verde archipiélago encadenado. Un mar de ideas, filosófico e ideológico que nos separa mucho más a los cubanos que las corrientes espumosas de esas 90 millas entre el punto más al norte de Cuba, y la primera ensenada en suelo norteamericano. Ese es el mar que más nos divide y separa, que más nos convierte en enemigos del que en la isla piensa diferente a nosotros mismos, que señala un camino alternativo al largo sufrimiento social y familiar por 54 años.
Me duele pensar, y cada vez lo pienso con más dolor, que somos nosotros mismos, enclavados en nuestra intransigencia al régimen, pero también agarrados a un egotismo ancestral que arrastramos al exilio, lejos de la Patria, lejos del pequeño promontorio de tierra que nos vio nacer. Y entonces, agarrados a esa tabla acusamos a unos y a otros porque piensan en un camino diferente, o dibujan un enfrentamiento distinto a la dictadura cubana. Nos convertimos en peñón donde las aguas espumosas de otros alcanzan sus ensangrentados argumentos.
No menciono nombres porque es un mar lleno de ellos. Desde aquel en la isla que crea un proyecto nuevo porque quiere escribir con su letra su propio nombre autoral en él, hasta el que mas acá se ofende porque alguien declara querer abrir un nuevo periódico digital en Cuba, ignorando algún otro que ya existe en esa isla digital, virtual, la isla que nadie lee ni puede leer por el cerco de aislamiento y el embargo de internet por el gobierno de La Habana.
Me han bloqueado en Twitter, otros se han ofendido y se han marchado de mis seguidores, algún nombre me ha disparado una ofensa para nunca más contestar. No, el mar que nos separa está en nosotros mismos. Desde aquel que no quiere ceder en lo trivial para asumir el centro neurálgico de nuestro problema: la existencia después de 54 años de la misma tiranía que encendio sus faroles rojizos en La Habana de 1959.
Resulta curioso, desalentador a veces, que amigos venezolanos, españoles, argentinos y de cualquier otro punto geográfico de este planeta me tiendan la mano, me salude con simpatía y amistad y acepte mis diferencias,  y el cubano decida huir, bloquearme la cuenta, como si al no oírme o leerme en Twitter provocara mi no-existencia. Pero aun estoy aquí, existo.
No es un suceso aislado a mi persona. Yo soy una minúscula partícula de eternidad cubana en el exilio de nuestro país en el planeta. Algún otro nombre con mas luz, brillantes o aderezo y cuya autoría acapara mas titulares, menciones en televisoras y diarios, así como aplauso generalizado en la masa virtual internauta como Yoani Sánchez también se encalla en este mar de divisiones y aislamiento.
Acusamos al castrismo de los insultos, pero ¿nos escuchamos nosotros? ¿Por algún momento callamos nuestra voz, cerramos sigilosamente el capítulo y recomenzamos a leer ese libro que hemos escrito en nuestra vida para ver qué hemos hecho mal, de qué debemos arrepentirnos o al menos re-escribir y tratar de escribirlo mejor?
Yo lo he hecho, no me apena confesarlo. Me arrepiento y me arrepentiré todas las veces necesarias que entienda necesario hacerlo hasta que mi curso llegue a final feliz. La vida no es una línea recta entre dos puntos trazados en el espacio y en el tiempo. No somos componentes inmutables de ninguna geometría analítica social. Rectificar en un concepto no es una ofensa ni es un bochorno a nuestro nombre. Nadie es dueño absoluto de la verdad y es correcto equivocarse y enmendar. Los cubanos no seremos dueños de nuestro destino hasta cuando no aprendamos las lecciones que la democracia enseña: a escuchar, compartir criterios y opiniones con serenidad y altura intelectual, pero sobre todo con inteligencia.
El castrismo, sin embargo, nos enfrenta indivisible, sin brecha visible mas allá de las palabras. Ya sabemos que es artificial y es producto de la propaganda, pero es consistente en el núcleo principal: dividirnos. Y lo consigue.
Cada vez que un cubano libre ofende, acusa a alguien en cualquier espectro de la disidencia con algún epíteto grosero, bochornoso, despreciativo, está empujando esa corriente impetuosa que nos divide. Le está poniendo gratuitamente en las manos a los cancerberos del régimen la fruta codiciada de la división.
Repito una vez más: no quiero mencionar nombres, no quiero contribuir con mi soplo a esa corriente perversa. Al menos, no lo quiero hacer… ahora. Prefiero esperar, dar una segunda oportunidad. Después de todo, la paciencia es la sabiduría de los dioses, alguien dijo eso en algún lugar que no recuerdo.
Quiero pedir un minuto de unidad esencial para construir un puente invisible sobre nuestras diferencias triviales. La única forma de reconstruir nuestro país es hacer un culto del respeto al derecho a la diferencia de cada cual. Sin esa llave esencial no podremos entrar en la Cuba del futuro… al menos no en la Cuba democrática que todos queremos.

Friday, March 29, 2013

Cuba y la alegoría de la caverna de Platón


Si de algo sirven los clásicos de la antigüedad es para volver a ellos y ver, con ojos frescos pero a la vez lúcidos, la realidad con un nuevo sentido. Ver la luz quizás por primera vez, o percatarse de ese pequeño pedazo de realidad de la que antes no nos dimos cuenta o nos perdimos en el laberinto de causas y consecuencias.
Los cubanos llevamos 54 años tratando de encontrar un camino común, algo que nos una a todos para enfrentar una historia de fracturas, destierros, heridas y ausencias. No lo hemos encontrado, y en el camino nos hemos quedado encadenados a esa cueva que Platón describía en su clásico “La Republica”. ¿Qué decía el filósofo griego?
En la alegoría de la caverna Platón nos describe una cueva en la cual se encuentra un grupo de hombres, prisioneros desde su nacimiento por cadenas que lo sujetan a las paredes de la caverna por el cuello y las piernas, imposibilitados de moverse y mirar a sus lados sólo pueden mirar al frente, a la pared del fondo, sin poder jamás observar el mundo que los rodea a sus lados, la gente encadenada que comparte su destino, el resto de la caverna poblada de hombres.
Detrás de ellos un muro los separa de la entrada de la cueva y entre ellos una hoguera (ver imagen del post). Entre la hoguera y el muro una procesión de elegidos circulan portando objetos cuyas sombras, gracias a la luz intensa de esa hoguera, se proyectan en la pared del fondo, única visión que pueden percibir esos hombres encadenados, aislados en su vida por esa pared, prisioneros a esas sombras que le cruzan a sus ojos como única visión de vida en la caverna.
Esas sombras son sus únicas verdades, la única realidad imaginada y conocida y, “gracias” a las desgraciadas circunstancias de su encadenamiento, son las únicas verdades universales en sus vidas. Unas verdades eternas, rotundas, definitivas. Nada que acontezca a sus espaldas le es conocido. Nunca verán la luz del sol a la salida de la caverna.
Platón cuenta lo que ocurriría si uno de esos hombres fuese liberado y obligado a volverse hacia la luz, salir de esa cueva para contemplar de ese modo una nueva realidad, un nuevo mundo que no es de sombras, una realidad más profunda y completa, causa y fundamento de aquella a la que estaba encadenado de por vida, y que solo estaba compuesta de apariencias sensibles, sombras de algún otro tras la pared.
Una vez libre, desatado del muro de las apariencias, ese hombre es obligado a encaminarse hacia la salida de la caverna, al mundo exterior que nunca ha visto, a través de una dura y áspera subida, un camino escarpado y peligroso, pero cuyo final es un mundo nuevo, brillante y verde, luminoso.
Entonces, solo entonces, el prisionero libre es obligado a retornar a la cueva para liberar a sus antiguos compañeros en suplicio. Cuenta Platón que a la voz del hombre libre sus compañeros se burlan, se ríen, no quieren creerle, le consideran peligroso. Sus ojos se han estropeados por la claridad del sol, argumentan.
Y así, cuando ese primer hombre libre intenta desatar al primero de sus compañeros para hacerlo subir y compartir su nueva visión, su nueva luminosa realidad, los hombres encadenados intentan matarlo o lo intentarán en un futuro… cuando tengan la oportunidad de atraparlo.
Así termina la alegoría de la caverna de Platón.
¿No les suena conocido? ¿No les parece ser parte de una historia que todos compartimos y llevamos dentro en nuestro espíritu desde que nacimos en esa pequeña isla, en aquella pequeña cueva, atados a la conocida pared, encadenados de manos y cuello?
Para mi Cuba es la re-encarnación de esas palabras de Platón. No hay que agregar ni una más. Todo está allí. Sin embargo…
Más de dos millones de cubanos viven fuera de esa cueva en forma de isla y, aparentemente, han escapado de la cueva y miran la luz, caminan libres por el mundo, son incluso capaces de retornar para liberar a sus compañeros encadenados.
Pienso, sin embargo, que de este lado de acá, ya fuera de la cueva hay un grupo de cubanos que se han encadenado, a sí mismos, a otra caverna diferente. Como sus compañeros en Cuba comparten una pared, unas sombras, unas cadenas, no miran alrededor, no creen en el hombre libre que sale de todas las cuevas, y son capaces de matar, ofender, herir hasta lo profundo del espíritu a quien intente liberarlos de sus cadenas… una vez más.
Pobres y ricos, letrados y hombres sencillos, escribientes y escribas, intelectuales e iluminados. Muchos, aunque no tantos como se piensa y ellos mismos creen. Encontrarlos y encontrarse ellos mismos es parte de su liberación. Porque esta vez, y para su propia desgracia, nadie vendrá en su rescate.
O se salvan a sí mismos o desaparecen en vida encadenados a su propia cueva.

Thursday, March 21, 2013

Unas palabras que en nada engrandecen a Zoe Valdés


La escritora cubana acaba de publicar un post en “Libertad Digital” que en nada engrandece su pluma. El texto lo dedica con exclusividad a Yoani Sánchez. No es mi intención hacer ni la diatriba contra Zoe, ni el elogio gratuito de Yoani Sánchez, el post se llevaría mucho tiempo, mucho espacio y no creo que a estas alturas valga la pena “llover sobre lo mojado”.
Yo no puedo creer, como algunos comentan en ese post, que el motivo de Zoe sea exclusivamente envidia – algunos lo creen, yo no lo creo -. Zoe no tiene que envidiar a Yoani Sánchez ningún éxito. Recientemente ha ganado el Premio Azorín de Literatura, sus libros se venden, mucho o poco, pero se venden. Vive en Paris, tiene una propiedad que es suya y viaja, conoce a mucha gente y mucha gente la conoce a ella. Así que las acusaciones de envidia, al menos por esa parte, no pueden existir, no tienen sentido que existan.
Yo achaco los ataques de Zoe Valdés a la bloguera cubana a otras causas, tiene otras dimensiones. Precisamente hoy estuve leyendo, y comentando en Twitter, un post que Joan Antoni Guerrero hizo sobre Rosa María Payá, Yoani Sánchez y Berta Soler, sobre estas tres mujeres que representan tres enfoques distintos de la realidad cubana. Y le decía a Joan Antoni que lo que las separa es, precisamente, el centro de influencia que cada una de ellas tuvieron en su familia.
Rosa María Payá creció en un núcleo opositor y profundamente católico, que nunca compartió los llamados “valores” que el castrismo trató de imponer en Cuba. Su vida ha estado conformada por ese constante cuestionamiento a lo que ese régimen ofreció y ofrece. Es algo que conozco bien porque yo también crecí en una familia que nunca compartió el castrismo. Mis padres también eran católicos que nunca dejaron de ir a la iglesia, nunca pertenecieron a ninguna organización oficial, y el que escribe estas líneas fue no solo humillado más de una vez en la escuela o cuando nos dirigíamos a misa, sino también señalado por ser alguien “diferente” en la Universidad y en el trabajo, o como me decían de niño: el “judío” – sin serlo.
Yoani Sánchez es el típico fruto de la generación de jóvenes cubanos actuales. De padres humildes y trabajadores simples, bombardeados y bombardeada ella de esos valores de los que nos escapamos Rosa María Payá y yo mismo. La bloguera se halló a sí misma quizás en ese mismo viaje que Zoe le señala en Suiza. Yo mismo me temo que haya sido el catalizador de su cambio, pero esto solo lo puede aclarar ella misma algún día. De todas formas, la bloguera se hizo disidente sobre el propio camino en que su vida se tropezó con la realidad, con las pequeñas y grandes miserias de mi país, que es el suyo también, y con los tropezones de su propia historia.
Berta Soler se vio envuelta en la tormenta de la Primavera Negra y eso la hizo levantarse sobre sí misma. Vivió en carne propia la represión, nadie tuvo que ensenársela ni mostrársela y decidió enfrentarla junto al resto del grupo de mujeres que hoy constituyen las Damas de Blanco. Nadie como ella conoce de bien cerca qué cosa es represión y qué cosa es castrismo.
Son tres historias distintas a las que nadie puede cuestionarle nada porque están escritas con el nombre propio de cada una de ellas, de diferente forma.
El grave problema en el enfoque de Zoe es que pretende de que la generación de Yoani Sánchez reaccione como su generación que se alinea más a la de Rosa María Paya – y la mía propia. Pero eso no puede ser. Los jóvenes de hoy están hartos de que la política se les cuele en cada uno de los aspectos de su vida personal y de su futuro. Lo que ha logrado cosechar el castrismo es el agnosticismo – a la que la propia Yoani Sánchez se abscribe -, la irreverencia y la total indiferencia a la política, cualquiera que sea.
Gracias a Dios, le decía yo hoy a Joan Antoni, de que existen estas tres mujeres con sus respectivas diferencias que representan lo excepcional y no lo común. Y también le decía de que ojalá esas tres actitudes se multiplicaran y mañana fuera una mayoría de jóvenes los que pudieran contarse junto a ellas… y que coincidieran en el objetivo de democratizar Cuba.
Hay dos detalles, sin embargo, que sí quisiera aclararle a Zoe. Los blogs, los libros, lo que un escritor, blogger o periodista escribe es siempre personal. Su propio blog tiene un nombre. Los que escribimos aquí, en nuestros blogs, es a nombre de “NUESTRO YO”… no de ningún otro.
Yo no puedo hablar por Cuba, porque Cuba somos TODOS. Incluidos también, quizás desgraciadamente, los del Comité Central.
Y lo último que quisiera decir es que se debe ser objetivo, y totalmente honesto cuando se escribe o se referencia a alguien. Yoani Sánchez no ha salido a reportar nada, ni a hacer labor periodística alguna. Eso está bien claro desde el inicio y ella misma lo ha dicho oportunamente. No se puede re-escribir la historia ni tampoco acusarla a ella del desmedido homenaje, ni de la personalización de que ha sido objeto. La prensa internacional, los que vivimos por estos lares sabemos que la prensa personaliza todo, es lo común. Es nuestro error, y el de la prensa, no el de la bloguera.
Al final de la jornada y después que se lee el post lo que nos queda, sin embargo, es precisamente que Zoe Valdés tiene una guerrita personal con Yoani Sánchez. ¿Es eso lo que se pretende?
¿Vale para algo la pena escribir entonces esas líneas que no la engrandecen como persona a pesar de ser una buena escritora Zoe Valdés?
Yo no coincido con las opiniones de la bloguera, pero no me engrandece en nada acusarla de lo que no merece. Sí, yo también tengo preguntas que me gustaría hacerle, pero no he podido estar ni en Nueva York, ni en Washington, ni estaré en Miami. Algún día tendré esa oportunidad y si se me permite se las haré.
Lo importante, sin embargo, es lo que le decía a Joan Antoni Guerrero: que algún día el ejemplo de estas tres mujeres será lo común, y no lo excepcional.